jueves, 25 de marzo de 2010


Es una chispa primaveral celular
que ha encendido una llama en mi corazón...
conmovida por la Vida,
como si la contemplara por primera vez,
me derrito por dentro y no quiero que se me pase.
Te miro a los ojos,
a ti, compañera de curso,
a ti, amigo con el que comparto un café,
a los seres Downs que salen del café...
y algo de mi corazón se conecta con todos vosotros...

Te escucho, más bien te oigo,
pero, no escucho tus palabras
porque estoy y no estoy.
Estoy en mi cuerpo
pero, mi mente está por fin, por detrás de lo que me muestra la Vida...
y es tan hermoso así,
sin ella, sin Mente.
¿Es la dulce miel de la paz que emano
o la paz que viene,
la que me hace permanecer casi sin respiración,
por si acaso, se me pasa?
¿Cómo escribir y contagiar este estado, cuando sufrimos, esclavos de la Mente?
¿Cómo se da el Milagro en que otros me miran tan profundo y... dejo de pensar...
y entonces, siento?
y siento, que estamos conectados entre sí,
por hilos de miradas invisibles,
fogonazos de almas que emiten su propia Luz
buscando sin saberlo
la continuidad en el otro.

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